Un nuevo sentimiento 

Cada día que pasaba seguia creciendo el sentimiento por el, las pláticas en la distancia me llenaban más que nunca, más que con cualquier persona que tuviera frente a frente, cada vez compartíamos más cosas y las ganas de estar con él iban en aumento.

Después de mes y medio, regresaba solo por un fin de semana, la emoción era mayor ya que nos conocimos más y ya no me daba pena admitir que lo extrañaba y que moría por verlo.

Así que llegó el día, lo vi y mi corazón latia más que fuerte, la platica fluía siempre me hacía sentir que estamos solo cuando en realidad había mucha gente a nuestro alrededor, nos besábamos y sentía la misma emoción que la primera vez  pero ahora con un sentimiento de por medio, él decía que le encantaba besarme era como si supiera que le gustaba, pasamos una excelente noche, disfrutábamos mucho de nuestra compañía, en pocas horas aprovechábamos todo lo que no pudimos durante todo el tiempo lejos,  se quedó dormido mientras lo besaba y aún así no deje de hacerlo, lo admire dormir y las luces de la calle alumbraban su cara y fue uno de los momentos más bonitos de mi vida, no necesita hablarme y ni siquiera besarme, el simplemente hecho de que estuviera ahí era suficiente para mí, jamas olvidaré ese momento y todo lo que sentía por él en ese instante. 


Despertó y dijo -Duerme conmigo- cualquiera hubiera pensado que estaba proponiendo tener sexo pero no era así en realidad lo único que quería era literal  dormir conmigo aun cuando existía una tensión sexual muy fuerte pero el quería que estuviéramos juntos pero cuando llegara el momento, una vez estando en su cama no paro de besarme pero me abrazaba tan fuerte que me sentía tan completa; nos quedamos dormidos abrazados y jamás me soltó, había pasado mucho tiempo que no me sentía de esa manera y fue cuando me di cuenta que estaba completamente enamorada de él…


Desperté y no podía dejar de mirarlo dormir, no podía creer que estuviera con el, lamentablemente no podía quedarme más tiempo con el así que ne levante y me despedí con la esperanza de poder verlo pronto.

Mis amigas me juzgaban, ellas no creían que pudiera ser algo serio, que el simplemente jugaba conmigo y que no era posible enamorarte en tan poco tiempo de alguien al que no ves; a mí no me importaba lo que me dijeran yo creía en lo que sentíamos el uno por el otro y para mí era suficiente.

Pasaron un par de días y no tenía noticias de él, solo un mensaje en el que decía que ya se iba otra vez y que me deseaba un excelente noche, me quedé leyendo su indiferencia y no podía dejar de pensar que pudo haber pasado… 

Los días pasaron…

Los días pasaron y cada uno de ellos nos conocíamos más aún en la distancia podía sentirlo cerca, me encantaba hablar con él y saber la forma en como tomaba el café, su música favorita, la manera en la que le gusta dormir y de cómo era su familia, no perdimos contacto a pesar de que solo nos habíamos visto una vez, solo bastaron unas horas, besarlo y conocerlo a la distancia para que quisiera volver a verlo.

Yo no podía dejar de contarle al mundo que había conocido alguien muy especial, aparte nadie lo podía creer o me juzgaban al respecto, ya que en realidad no lo conocía, decían que parecía una adolescente, y en realidad tampoco sabía que pasaba, solo sabía que sentía algo por alguien con el que había estado tan solo un día y sin conocerlo ya lo extrañaba.

Así que después de mes y medio me dijo que vendría a mi ciudad, estaba tan emocionada, no sabía cómo iba actuar, los dos nos decíamos que nos extrañábamos pero no sabía qué tan real era.
Llego el día de verlo y lo recordaba tal cual era, mi mente grabó cada una de sus facciones, pero ya no era un holograma más realmente estaba en frente de el, el estaba sentado esperándome, me vio con una gran sonrisa y mi corazón latió muy fuerte, lo salude y me quede congelada, simplemente no creía que volvería a verlo.
Platicamos y era como si hubieramos estado juntos el día anterior, en un momento me dio un beso en la mejilla y me emocione tanto que no pude evitarlo y lo abrace tan fuerte que el abrazo termino en un beso.
El beso más esperado que había vivido, el beso más perfecto que había tenido y otra vez no podía dejar de hacerlo.
Me encantaba escuchar con que pasión hablaba de su trabajo, con cuanto amor hacia su familia, con tanta determinación de lo que quiere hacer y con tanta libertad acerca de su vida.
No era solo verlo sino sentirlo, no solo era algo físico sino espiritual lo que en ese momento en mi crecía, no podía dejar de admirarlo, de sentirme una vez más la chica más afortunada del mundo.

Llego el momento de la despedida, el solo estaría hasta el fin de semana, pero ahora era yo la que al otro día salía de viaje, cuando regresara el ya no estaría más aquí  y no sabía cuánto tiempo más iba a tardar en regresar, nos despedimos con la promesa de seguir estando en contacto y de volvernos a ver, lo abrace y lo bese tan fuerte para que sientiera que yo lo estaría esperando.

Durante mi viaje conocí a un chico europeo, con unos ojos azules increíbles, con una cabellorisidad que en estos días ya no se ve tan fácilmente y me invitó a tomar una copa, en realidad no quería, me sentía que de una forma le sería infiel pero al final acepté porque en realidad no tenía un compromiso con alguien y aparte me encanta conocer gente, nunca sabes en quién puedes encontrar un amigo, pero mientras conversabamos yo no podía dejar de pensar en mi chico Sudaméricano, mi mente está llena de imágenes suyas, de lo bien que la pasamos y en que quería volver a verlo.

En ese momento me di cuenta que ni siquiera un hombre tan guapo con una gran personalidad, podía sacármelo de la mente y que no había comparación en lo que sentía con y por él.

Estaba perdida!

Solo sé que fue en marzo…

Desde que lo mire no pude dejar de hacerlo, me encantaba su sonrisa y sus labios cuando hablaba, simplemente no podía dejar de pensar que se sentiría besarlo.

Platicamos de quiénes éramos, a que nos dedicábamos, cuantos años teníamos y las pequeñas cosas que nos apasionaban.

El era de un país diferente al mío, venía de Sudamérica y me empezó a contar cosas que extañaba de su país, era simplemente mágico escucharlo hablar del patriotismo que sentía, siempre me ha encantado conocer gente de otra parte, porque te llenan de historias mágicas y tu mente viaja a esos lugares y aprendes muchas cosas aún sin haber estado ahí.
Al paso de la noche el me robó un beso y era justo todo lo que había deseado así que de ahí no pare de besarlo. Teníamos una conexión única, platicábamos, nos besábamos y bailábamos como si nos hubiéramos conocido desde hace tiempo, como si el supiera exactamente todo de mí.

Me encantaba estar con él y haberlo conocido, me sentía la chica más afortunada en el mundo. En ese momento no había nadie más para mí, era como si estuviéramos solos en todo el lugar, de aquella noche no recuerdo otra cara ni otra voz, solo la de él y la mía diciéndole -gracias por esta noche tan especial-.

Al otro día él viajaba aproximadamente a 8 horas lejos de mi, por lo tanto no sabía si lo volvería a ver así que le di un beso largo y un abrazo muy fuerte y me despedí, quizá para siempre.

En muchos años no me había sentido de tal manera, era incrédula acerca del amor a primera vista y esa noche me permití creer en ello por primera vez.

Solo sabía que a partir de ese momento mi  vida había cambiado!